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San Pedro de Toyos es una aldea ubicada sobre el camino que une Deán Funes con
Ischilin. Toyo o tuyo en lenguas indigenas signifia pantanillo bañado. A la
llegada de los españoles, la aguada de Toyos era un Centro agrícola y nudo de
las comunicaciones con distintos Poblados cercanos, estando ubicada además muy
próxima al
Camino real, que pasaba por Deán Funes, desde la posta El Divisadero hasta la Posta Los Algarrobos.
A un costado del camino, pero implantada lateralmente,
se encuentra la antigua capilla, construida en 1870 y
bendecida y abieeta al público el 8 de diciembre de 1880.
En épocas anteriores ala conquista,el sitio debe haber
sido ocupado por los indigenas como fortaleza o centro de observación, como lo demuestran
los múltiples
objetos encontrados en los alrededores puntas de proyectiles, hachas y
cuchillos, entre otros elementos. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, San Pedro de
Toyos vivió un período próspero basado en la industria textil y la ganaderia. De
alli salieron ponchos, mantas y encajes. La ganadería estuvo dedicada principalmente
a la cria de mulas que se exportaban a las Provincias del norte, a Bolivia y a Perú.
La arquitectura de la capilla es sencilla, de paredes encaladas y estilo
clásico, con una torre con campanario.
En la aldea de Toyos nació, alrededor de 1790, Manuel Isidoro Pino, recordado como el
primer cordobés muerto en la querra de la Independencia. Fue reclutado por
las tropas del Ejército del Norte y murió el 7 de noviembre
de 1810 en la batalla de Suipacha, cuando tenia aproximadamente 20 años. Un monolito ubicado en una
descuidada Plaza frente a la capilla evoca su memoria.
Como todos los pueblos del norte cordobés que quedaron fuera del trazado del
ferrocarril, San Pedro de Toyos esa detenido en el tiempo, permaneciendo como único
testigo de su historia la sencilla capilla blanca, a modo de "una ventana al
pasado".
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