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En el camino de regreso hacia Deán Funes, unos cinco
kilómetros antes de llegar a esta ciudad, hay que tomar una calle de tierra hacia
la derecha para visitar la capilla de San Vicente de
Masayaco, Tras recorrer
unos 1500 metros, se recorta en lo alto de una loma la silueta blanca de la
iglesia, al pie de las sierras
de Sauce Punco.
La actual capilla fue erigida alrededor de 1830, en el
mismo lugar donde había un antiguo templo, construido en honor de San Vicente Ferrer en
1750.
Según relata el historiador Luis Calvimonte, en una visita a la capilla que
realizó en 1980, una anciana de apellido Cejas, le contó la siguiente historia: luego de hallar
la imagen de San Vicente en la copa de un algarrobo
haciendo sonar una campanilla, los vecinos decidieron
alojarla en alguna vivienda; sin embargo el santo volvía
al árbol. Esto fue interpretado como su voluntad de
que allí se edificara una capilla.
Antiguamente, había en el lugar una aguada y una estancia en tierras concedidas
inicialmente Juan de Perochena y Torres, casado con Teresa de Cabrera, nieta
del fundador de acuerdo a un testamento de1721
había también un oratorio, cuyas ruinas se encontraron al sur del templo actual..
El sitio está ubicado a metros del trazado del Camino
Real, donde antiguamente estaba la posta de Intihuasi
y una capilla bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, que no resistieron
el paso del tiempo.
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