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Retomando la ruta de tierra, se llega a Ischilin. Su iglesia es una de las más bellas obras dela arquitectura colonial
argentina, se comenzó a construir en 1706, con los aportes de Francisco de las Casas
y Ceballos, la donación del terreno de los hermanos López de Ayala y el aporte
de Pedro Usandivaras y su esposa, además de la ayuda de los vecinos Fue
consagrada a nuestra señora del Rosario en1716. La iglesia nunca perteneció a
los Jesuitas, pero los especialistas aseguran que algún arquitecto de la orden
debe haber colaborado en su construcción, sobre todo por los detalles en Piedra sapo presentes en la
fuente de la sacristía y el escudo de armas que preside la pueta principal.
La construcción es de piedras de la zona y cal y se destaca por ser el único templo en la Argentina que cuenta con un
petroglifo (antiguo grabado indígena en la piedra) en uno de sus muros. Se sabe
que se utilizó mano de obra indígena en su construcción y probablemente, la colocación de ese
símbolo fuera una manera de atraer a los indios a la religión cristiana como
se hizo en iglesias de México y Perú. La influencia de las culturas aborígenes
también puede observarse en el mascarón de cerámica que adorna el muro Posterior
de la iglesia. Se obstan características de la arquitectura musulmana en la
cornisa de ladrillos de la sacristía.
Entre las imágenes, vale la pena destacar una Dolorosa, con diadema, puñal
de plata y vestido de terciopelo y un Cristo tallado en madera Policromada
además del Nazareno y una imagen sin restaurar de Santa Helena, que se calcula es
del año1700
En1982,la iglesia y la plaza de armas que se extiende al costado fueron declaradas Monumento Histórico Nacional,
lo mismo Que el antiguo algarrobo que se encuentra casi frente a la iglesia, al
que algunos atribuyen una antiguedad de 700 años Vale la pena terminar el
recorrido en Ischilin, un pueblo de ensueño revitalizado gracias a la obra de Carlos
Fader (nieto del Pintor Fernando Fader, cuyo museo se encuentra a pocos kilómetros, en loza Corral). Allí se
pueden comprar dulces caseros, probar una exquisita comida campestre o, simplemente, sentarse a tomar
mate a la sombra del algarrobo cargado de historia.
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