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El camino que pasa al costado de la iglesia San Pedro de Toyos se bifurca unos kilómetros
más adelante: una ruta va hacia Copacabana, la otra a Ischilin.
Siguiendo el cartel que indica el Azud de Copacabana, y luego de cruzar el río del mismo
nombre, el camino
muere en el portal de una antigua capilla dedicada a
Nuestra Señora de la Candelaria, casi al pie del cerro El Pajarillo
El paraje fue asiento del poblado indígena de Nonsacate o Nunsacate, formando
parte de unas 40 poblaciones que rodeaban al rio, nombrado por los Pueblos indios como
Conchuluca. Con
la llegada de los españoles
fue rebautizado con el nombre de Copacabana, vocablo Quichua que significa
"mirador azul", nueva denominación que ya aparece en distintos documentos a
partir del siglo XVII.
En este lugar, la hija de Tristan de Tejeda (uno de los primitivos dueños) donó a las Teresas un
sitio para construir un oratorio en honor de la Virgen de la candelaria según
referencias históricas, este oratorio fue
arrastrado por una creciente y, en el mismo lugar, Nicolás Cabrera construyó
la actual iglesia en 1842. La capilla esa situada como telón de fondo de una enorme
plaza flanqueada a la derecha por el casco de la antigua
estancia (hoy Propiedad de la familia Ruiz Córdoba,
descendientes de Nicolás Cabrera) y a la izquierda por
una serie de ranchos de adobe que sólo se habitan a principios de febrero, cuándo en
Copacabana se realíza la novena en honor de la virgen de la Candelaria.
Lo curioso de la historia del templo es que Participaron
en su construcción los ingleses John Ross y James Cooper, que habían llegado a
Córdoba como prisioneros luego de la primera invasión inglesa en1806. Al firmarse
el tratado de paz de1807, algunos delos Prisioneros optaron Por quedarse Entre ellos. Ross
y Cooper, quienes se casaron con mujeres de la Provincia y vivieron en el norte
cordobés. La esposa de Cooper era Prima de Nicolás Cabrera. Se
cree, además que ambos
están sepultados en la iglesia de Copacabana.
El templo tiene dos torres con campanario y en su interior alberga una pequeña imagen de la virgen de la
Candelaria. No son pocos los que atribuyen cierta influencia inglesa en los detalles
arquitectónicos, a la colaboración de los dos ex-prisioneros. El templo puede
visitarse pidiendo la llave en la casa vecina, o bien a alguno de los integrantes
de la familia Ruiz Córdoba.
Antes del regreso, se pueden comprar bellos canastos
en palma, artesanía típica del lugar, en cualquiera de
las casitas ubicadas en las márgenes del camino.
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