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Durante los Siglos XVII y XVIII, el norte
cordobés estuvo poblado de capillas construidas en sitios inhóspitos. Además
de las existentes en las Estancias Jesuíticas, existían numerosos
templos, la mayoría de ellos construidos en estancias particulares, atravesadas
por el viejo camino al Alto Perú. Existieron unas 20 iglesias dispersas en los
departamentos de Ischilin, Totoral, Tulumba y Río Seco, y en el limite entre
Córdoba y santiago del Estero. Lamentablemente no son muchas las que aún
quedan en pie, pero las que quedan son un verdadero tesoro que vale la pena
conocer. Sencillas y rusticas algunas, y otras con detalles mas elaborados, pero
todas esconden entre sus paredes historias, secretos y memorias del pasado.
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